¿Qué es el sistema nervioso?
El sistema nervioso es una red compleja que está formada por nervios y células que tienen como función hacer llegar o transmitir información y mensajes desde el cerebro y la médula espinal hasta las distintas partes del cuerpo.
El sistema nervioso está formado por el sistema
nervioso Central y el sistema nervioso Periférico. El Central está
formado por el cerebro y la médula espinal, mientras que el Periférico está
compuesto de los sistemas nerviosos Somáticos y Autonómicos, formado por fibras
nerviosas ramificadas desde la médula y que abarcan todo el cuerpo, incluyendo
músculos y órganos internos.
Función del sistema nervioso
Principalmente,
la función del sistema nervioso es captar
y procesar señales tanto internas como externas a la vez que coordina el cuerpo.
Como tal, se puede decir que el sistema nervioso es el encargado de dirigir,
supervisar y controlar las funciones del organismo del individuo, incluyendo
músculos, articulaciones, órganos internos…
Para
que la información llegue al sistema nervioso de una persona, éste utiliza los receptores que tiene a lo largo del
cuerpo, tales como los ojos, los oídos, el tacto a través de la piel… Los
receptores recogen datos y estos se envían a través de los nervios al sistema
nervioso.
A su
vez, el sistema nervioso se encarga también del funcionamiento del organismo
interiormente, controlando la respiración, los latidos del corazón… También
controla diversas funciones, entre las que se incluyen:
- Crecimiento y desarrollo del cerebro
- Pensamientos y emociones
- Aprendizaje y memoria
- Sueño
- Movimiento, coordinación y equilibro
- Estrés
- Envejecimiento
- Temperatura corporal
- Apetito y sed
Estructura del Sistema Nervioso
La
unidad básica del sistema nervioso central es la neurona. Pero en cuanto a su
estructura y funciones el Sistema nervioso se encuentra dividido de acuerdo a
como se muestra en el siguiente esquema:
Sistema Nervioso Central
El
sistema nervioso está formado por el encéfalo y la médula espinal que componen
el sistema nervioso central, así como por los nervios craneales, raquídeos (o
espinales) y los ganglios periféricos, que constituyen el sistema nervioso
periférico.
EL SNC
está recubierto por huesos: el encéfalo por el cráneo y la médula espinal por la
columna vertebral.
El
encéfalo es una gran masa de neuronas, neurogliocitos y otras
células que sirven de soporte. Es el órgano más protegido del cuerpo, está
encerrado en un cráneo resistente y delgado, flotando en una cisterna de
líquido cefalorraquídeo. Recibe abundante riego sanguíneo y está protegido
químicamente por la barrera hematoencefálica.
El
encéfalo recibe 20 por ciento del flujo sanguíneo del corazón y lo recibe
continuamente. Otras partes del organismo reciben cantidades variables de sangre,
pero el encéfalo siempre recibe su cuota. Una interrupción de un
segundo en el flujo sanguíneo cerebral agota gran parte del oxígeno disuelto en
él, una interrupción de 6 segundos produce pérdida de consciencia. En pocos
minutos comienza a darse un daño permanente.
Las
meninges son un resistente tejido conjuntivo que rodea y protege el
encéfalo y la médula. Estas consisten en tres capas. La capa más externa se
llama duramadre es gruesa, resistente y flexible, pero no puede
estirarse. La capa intermedia se denomina membrana aracnoides, debe su
nombre a su aspecto parecido a una tela de araña. La membrana aracnoides es
blanda y esponjosa y se sitúa debajo de la duramadre. La tercera capa se conoce
como piamadre, se encuentra estrechamente unida al encéfalo y recubre
todas las circunvoluciones de su superficie, los vasos sanguíneos más pequeños
de la superficie del encéfalo y de la médula espinal están en esta capa. Entre
la piamadre y la membrana aracnoides se encuentra el espacio subaracnoideo.
Este espacio está lleno de líquido cefalorraquídeo (LCR).
El SNP
solo está cubierto por la duramadre y la piamadre que se fusionan y forman una
cubierta que cubre los nervios raquídeos y los craneales así como los ganglios
periféricos.
En
encéfalo flota en un baño de LCR que contiene el espacio subaracnoideo. Este
líquido reduce el impacto que podrían causar sobre el encéfalo y la médula
espinal los movimientos bruscos de la cabeza.
En encéfalo contienen una serie de
cavidades interconectadas llamadas ventrículos, las cuales están llenas
de LCR. Las cavidades más grandes son los ventrículos laterales que
están conectados con el tercer ventrículo. El tercer ventrículo se
localiza en la línea media del encéfalo, sus paredes dividen las zonas
cerebrales circundantes en mitades simétricas. Un puente de tejido neuronal
llamado masa intermedia atraviesa la línea media del tercer ventrículo y
sirve como útil punto de referencia en el estudio del encéfalo. El acueducto
cerebral, es un largo tubo que conecta que conecta al tercer ventrículo con
el cuarto ventrículo. Los ventrículos laterales constituyen el primero y
segundo ventrículo, aunque no se utilizan estos términos para nombrarlos.
Partes del encéfalo
El encéfalo está divido en tres áreas:
- Prosencéfalo (Forebrain: cerebro anterior)
- Mesencéfalo (Midbrain:cerebro medio)
- Romboencéfalo (cerebro posterior)
Prosencéfalo
La palabra prosencéfalo literalmente
significa por delante del encéfalo, así se denomina a la parte anterior del
cerebro. El prosencéfalo está dividido en el telencéfalo y el diencéfalo.
El telencéfalo incluye la corteza cerebral, los ganglios basales y el sistema límbico.
La corteza cerebral rodea
a los hemisferios cerebrales como la corteza a un árbol. La corteza cerebral
está muy plegada, estos pliegues están formados por surcos (pequeñas
hendiduras), cisuras o fisuras (profundas hendiduras) y circonvoluciones
(abultamientos localizados entre dos surcos o cisuras adyacentes) que
aumentan considerablemente su superficie. Dos tercios de la superficie de la
corteza cerebral se hallan ocultos entre las hendiduras lo que triplica su
superficie.
La corteza cerebral está formada por
neurogliocitos y cuerpos celulares, dendritas y axones de interconexión de
las neuronas. Cómo los cuerpos celulares que predominan en la corteza le
confieren un color marrón grisáceo a esta se le denomina también sustancia
gris.
Debajo de la corteza cerebral
existen millones de axones que conectan las neuronas corticales con las
localizadas en otras partes del encéfalo. La concentración alta de mielina da a
este tejido un aspecto de color blanco opaco, de ahí su nombre de sustancia
blanca.
Tres áreas de la corteza cerebral reciben
información de los órganos sensoriales: la corteza visual primaria, la
corteza auditiva primaria y la corteza somatosensorial.
La región de la corteza cerebral que está
implicada en el control del movimiento es la corteza motora primaria.
Localizada justo por debajo de la corteza somatosensorial primaria. Las
neuronas de esta corteza se conectan con los músculos de diferentes partes del
cuerpo. En este caso las conexiones también son contralaterales.
El resto de la corteza cerebral lleva a cabo lo
que sucede entre la sensación y la acción: percibir, aprender y recordar,
planificar y actuar. Estos procesos tienen lugar en las áreas de asociación de
la corteza cerebral.
La corteza cerebral está divida por un surco entre las regiones rostral y caudal de la corteza cerebral, conocido como surco central. La región rostral está implicada en actividades relacionadas con el movimiento como planificar y ejecutar la conducta. La región caudal está implicada en la percepción y el aprendizaje.
La corteza cerebral se divide en cuatro áreas o
lóbulos de acuerdo a los huesos del cráneo que los cubre: lóbulo frontal,
parietal, temporal y occipital.
- El lóbulo frontal (el de enfrente), incluye
todo lo situado delante del surco central.
- El lóbulo parietal (el de la pared) incluye
todo lo situado atrás del surco central.
- El lóbulo temporal (el de la sien) sobre sale
hacia adelante desde la base del encéfalo.
- El lóbulo occipital (del latín detrás de y
caput, cabeza) se sitúa en la parte más posterior del encéfalo
El sistema límbico
Es un conjunto de estructuras interconectadas
que conforman un circuito capaz de regular la motivación y la emoción. El
sistema límbico está compuesto por el hipocampo (caballo de mar), la
amígdala (almendra), el fornix (arco) y los cuerpos mamilares (con forma de
mama). En la actualidad se sabe que algunas regiones como el hipocampo y la
corteza límbica que los rodea están implicadas en el aprendizaje y la memoria.
La amígdala en cambio está implicada en las respuestas emocionales: los
sentimientos, la expresión de la emoción, los recuerdos de las emociones y el
reconocimiento de los signos de la emoción de los demás.
Los ganglios basales
Son un conjunto de núcleos subcorticales del
cerebro que se sitúan bajo la parte anterior de los ventrículos laterales.
Dichos núcleos son grupos de neuronas de forma similar Las principales partes
de los ganglios basales son el núcleo caudado (núcleo con una cola), el putamen
(caparazón) y el globo pálido. Los ganglios basales están implicados en el
control del movimiento. Por ejemplo, el mal de Parkinson tiene que ver con la
degeneración de ciertas neuronas localizadas en el mesencéfalo que envían
axones al núcleo caudado y al putamen.
Diencéfalo
El diencéfalo se localiza entre el telencéfalo y el mesencéfalo,
rodeando el tercer ventrículo. Sus dos estructuras más importantes son el tálamo
y el hipotálamo.
El tálamo (del griego
thalamos: cámara interna) constituye la parte dorsal del diencéfalo. Se sitúa
cerca de la línea media de los hemisferios cerebrales en la zona inmediatamente
medial y caudal a los ganglios basales. Consta de dos lóbulos conectados
mediante un puente de sustancia gris, la masa intermedia, que traspasa la parte
medial del tercer ventrículo
El hipotálamo se
encuentra en la base del encéfalo, debajo del tálamo. Aunque es una estructura
pequeña es importante. Controla el sistema nervioso neurovegetativo y el
sistema endócrino y organiza conductas relacionadas con la supervivencia de las
especies, denominadas en inglés como cuatro efes fighting (lucha), feeding
(ingesta), fleeing (huida) y mating (aparearse).
El hipotálamo se sitúa a ambos lados de la
región ventral del tercer ventrículo. Es una estructura compleja que contiene
numerosos núcleos y tractos de fibras.
Mesencéfalo
El mesencéfalo (cerebro medio) rodea el
acueducto cerebral y está formado por dos partes principales el tectum y el
tegmentum.
El tectum (techo) se localiza en la región dorsal del mesencéfalo. Sus principales estructuras son los tubérculos cuadrigéminos superiores y los tubérculos cuadrigéminos inferiores, que tienen la apariencia de pequeños abultamientos en la superficie dorsal del tronco del encéfalo.
El tronco del encéfalo incluye al diencéfalo,
el mesencéfalo y el romboencéfalo. y recibe ese nombre porque se asemeja a un
tronco. Los tubérculos cuadrigéminos inferiores forman parte del sistema
auditivo. Los tubérculos cuadrigéminos superiores forman parte del sistema
visual. En mamíferos están implicados principalmente en reflejos visuales y
respuestas a estímulos en movimientos.
El Tegmentum (cubierta) está
integrado por la región del mesencéfalo situada bajo el tectum. Incluye el
extremo rostral de la formación reticular, varios núcleos que controlan los
movimientos oculares, la sustancia gris periacueductual, el núcleo rojo, la
sustancia negra y el área tegmental ventral.
Romboencéfalo
El romboencéfalo que
rodea al cuarto ventrículo está integrado por dos divisiones principales el metencéfalo
y mielencéfalo.
El metencéfalo está
formado por la protuberancia o puente y el cerebelo.
El cerebelo (pequeño cerebro) contiene
dos hemisferios y parece una versión en miniatura del encéfalo. El cerebelo
está cubierto por la corteza cerebelosa y contiene un conjunto de núcleos
cerebelosos profundos.
La protuberancia es un
gran abultamiento en el tronco del encéfalo, se sitúa entre el mesencéfalo y el
bulbo raquídeo, en la zona inmediatamente ventral del cerebelo. También se
denomina puente.
El mielencéfalo consta de una importante estructura el bulbo raquídeo (medula oblonga o solo bulbo) Esta estructura está en la parte más caudal del tronco cerebral. Su borde inferior es el extremo rostral de la médula espinal. El bulbo contiene una parte de la formación reticular, la cual incluye núcleos que controlan las funciones vitales tales como la regulación del aparato cardiovascular, la respiración y el tono de los músculos esqueléticos.
Médula Espinal
La médula espinal es una
estructura larga y cónica de un grosor aproximado al del dedo meñique. Su
principal función consiste en distribuir fibras motoras a los órganos efectores
del cuerpo glándulas y músculos y en recoger información somatosensorial que ha
de ser enviada al encéfalo. Cuenta con cierta autonomía respecto al encéfalo
pues en ella se localizan diversos circuitos de control reflejo.
La médula espinal está protegida por la columna
vertebral, que se compone de 24 vértebras individuales correspondientes a las
regiones cervical (cuello), torácica (pecho) lumbar (parte inferior de la
espalda) y por las vértebras fundidas que componen las porciones sacra y
coccígea de la columna (localizadas en la región pélvica). La médula espinal
pasa a través del orificio de cada una de las vértebras (el agujero vertebral).
La médula solo ocupa dos tercios de la columna vertebral, el resto de espacio
lo completa una masa de raíces raquídeas (o espinales) que componen la cola de
caballo.
Al igual que en el encéfalo la médula espinal está formada por sustancia blanca y gris. Pero al contrario que en el encéfalo, la sustancia blanca de la médula (compuesta por haces ascendentes y descendentes de axones mielinizados) se halla en la parte externa; la sustancia gris (formada por cuerpos celulares y axones cortos no mielinizados) se halla en la parte interna.
El encéfalo y la médula se comunican con el
resto del cuerpo a través de los nervios craneales y raquídeos. Estos nervios
forman parte del sistema nerviosos periférico que conduce información sensorial
al sistema nervioso central y mensajes desde este último hasta los músculos y
las glándulas del cuerpo.
El sistema nervioso somático está
compuesto precisamente por los nervios raquídeos y los nervios craneales.
Los nervios raquídeos (o espinales) son
resultado de la unión de las raíces dorsales y ventrales que surgen de la
médula espinal. Estos nervios salen de la columna vertebral y viajan hacia los
músculos o hacia los receptores sensoriales que inervan, ramificándose
repetidamente a medida que avanzan. Las ramas de los nervios siguen a menudo a
los vasos sanguíneos, especialmente aquellas que inervan a los músculos esqueléticos.
El sistema nervioso neurovegetativo o
sistema nervioso autónomo SNA
Se ocupa de regular la musculatura lisa, el
músculo cardiaco y glándulas. La musculatura lisa se halla en la piel (asociada
con los folículos pilosos), en los vasos sanguíneos, en los ojos, (controlando
el tamaño de la pupila y la acomodación del cristalino) y en las paredes y
esfínteres del intestino, la vesícula biliar y la vesícula urinaria. Así pues,
la función principal del sistema nervioso neurovegetativo es regular los
procesos neurovegetativos del cuerpo.
El sistema nervioso autónomo consta de dos
sistemas anatómicamente independientes, la división simpática y la división
parasimpática. Con escasas excepciones los órganos del
cuerpo son inervados por las dos subdivisiones y cada una de ellas provoca un
efecto diferente. Por ejemplo, la división simpática acelera la frecuencia
cardiaca, mientras que la división parasimpática la hace más lenta.
La división simpática del SNA esta
principalmente implicada en actividades relacionadas con el gasto de las
reservas de energía almacenadas en el cuerpo. Por ejemplo, cuando un organismo
tiene una emoción intensa, el sistema nervioso simpático aumenta el flujo
sanguíneo a los músculos esqueléticos, estimula la secreción de adrenalina (lo
que produce incremento de la frecuencia cardiaca y una elevación del nivel de
azúcar en la sangre) y causa piloerección.
Los cuerpos celulares de las neuronas motoras
simpáticas se localizan en la sustancia gris de las regiones torácicas y lumbar
de la médula espinal, de ahí que el sistema simpático también se llame sistema
torácicolumbar. Las fibras de estas neuronas salen por las raíces ventrales.
Tras unirse a los nervios raquídeos, las fibras se ramifican y luego ingresan
en los ganglios simpáticos. Cada ganglio simpático está conectado a los
ganglios adyacentes que están encima y debajo formando así la cadena de
ganglios simpáticos.
Los axones que salen de la médula espinal por
la raíz ventral pertenecen a las neuronas preganglionares. Los axones
preganglionares de las fibras simpáticas penetran en los ganglios de la cadena
simpática. La mayor parte de los axones establecen sinapsis allí, pero otros
atraviesan estos ganglios y viajan hasta uno de los ganglios simpáticos que se
encuentran distribuidos entre los órganos internos. Las neuronas con las que
establecen sinapsis se llaman postganglionares. Estas envían axones a los
órganos sobre los que actúan (también conocidos como órganos diana), tales como
los intestinos, el estómago, los riñones o las glándulas sudoríparas.
El sistema simpático controla la médula
suprarrenal, un grupo de células localizadas en el centro de la glándula
suprarrenal. La médula suprarrenal se parece mucho a un ganglio simpático. La
inervan axones preganglionares y sus células secretoras son muy similares a las
neuronas simpáticas postganglioanres. Estas células segregan adrenalina y
noradrenalina al ser estimuladas. Dichas hormonas refuerzan los efectos
neuronales de la actividad simpática, por ejemplo, aumentan el flujo sanguíneo
a los músculos y hacen que los nutrientes almacenados se descompongan en
glucosa en el interior de las células musculares esqueléticas, aumentando así
en ellas la energía de la que pueden disponer.
Los botones terminales de los axones
preganglionares simpáticos segregan acetilcolina. Los botones terminales que
existen en los órganos de actuación pertenecientes a los axones
postganglionares, segregan otro neurotransmisor: noradrenalina.
La división parasimpática del sistema nervioso
autónomo mantiene procesos relacionados con el aumento del
suministro al cuerpo de la energía almacenada. Estos procesos incluyen
salivación, motilidad gástrica e intestinal, secreción de jugos digestivos y
aumento del aporte sanguíneo al sistema gastrointestinal.
Los cuerpos que dan origen a los axones del
sistema nervioso parasimpático se localizan en dos regiones: los núcleos de
algunos nervios craneales (especialmente el nervio vago) y el asta lateral de
la sustancia gris en la región sacra de la médula espinal. Por eso a la
división parasimpática del SNA a menudo se le llama craneosacral. Los ganglios
parasimpáticos se hallan en las proximidades de los órganos sobre los que
actúan; las fibras postganglionares son por tanto relativamente cortas. Los
botones terminales de las neuronas del sistema nervioso parasimpático tanto las
preganglionares como las postganglionares, segregan acetilcolina.
Enfermedades que puede sufrir el sistema nervioso
El sistema nervioso puede padecer diversas
enfermedades y trastornos. Los más comunes son los siguientes:
- Esclerosis
múltiple: los axones de las neuronas pierden
progresivamente una sustancia llamada mielina, fundamental a la hora de
trasladar los impulsos eléctricos. El organismo pierde poco a poco la
capacidad de enviarlos. Causa debilidad, espasmos musculares, problemas de
coordinación y equilibro…
- Tumores:
la variedad de tumores que pueden afectar al sistema nervioso es amplia.
Algunos son astrocitomas, gliobastomas, meningiomas, gliomas…
- Epilepsia:
se trata de un trastorno en el cual algunos grupos de neuronas están
hipersensibilizados, y se activan a la mínima alteración causando síntomas
como pérdida de conciencia, descoordinación, debilidad y en caso de crisis
muy severas, convulsiones.
- Esclerosis
lateral amitrófica: en esta enfermedad se da un deterioro
progresivo de las células motoras del sistema nervioso. Los músculos
dejan de recibir impulsos con el paso del tiempo, y acaban por atrofiarse
impidiendo el movimiento e invalidando al que lo sufre. Con el avance de
la enfermedad, puede acabar por afectar a músculos cardíacos y
respiratorios, causando la muerte.
- Infecciones:
existen varias, como el ViH o la sífilis, que no alteran la
médula. La meningitis, por ejemplo, consiste en la inflamación de
las meninges, membranas que cubren el encéfalo y la médula, y la
desencadenan bacterias y virus.
- Demencias:
son enfermedades que se suelen localizar en el cerebro y que se
caracterizan por una degradación y pérdida progresiva de las
neuronas, provocando pérdida de habilidad cognitiva y motora. Algunos
serían el Alzheimer y el Parkinson.
- Síndrome
de Guillain-Barré y enfermedades autoinmunes
Otras enfermedades serían las neuropatías
y trastornos metabólicos, traumatismos, seccionamientos,
mononeuropatías o neuralgias.